
Pese a que no soy un hombre religioso, guardo un recuerdo entrañable de la Semana Santa de mi infancia. Recuerdo borroso, no obstante, que mi impresionable mente de niño fijó en el paso marcial de los militares (o paramilitares) que custodiaban a los tronos, al son de tambores y trompetas o en el más completo silencio; en las multitudes que se congregaban en las aceras para asistir al recorrido de aquellas imágenes; y, naturalmente, en el olor a incienso que impregnaba el aire a su paso. Todo eso quedó como un poso lejano en mi memoria, que no desempolvaría hasta que recuperé, no hace mucho, la costumbre de acudir a las procesiones con mi pareja, ella sí, creyente.
Este año no podrá ser, porque ando recuperándome de la gripe (o de un fuerte resfriado) que me ha dejado K.O. los últimos días. Lástima, porque vuelve a procesionarse por las calles de Las Palmas (y de toda Canarias y España), después de dos consecutivos impedidos por la COVID-19. Dicho esto, había previsto escribir este post con antelación suficiente; pero, con suerte, lo publicaré al filo del triduo pascual. Así que, sin posibilidad de ordenarlas y redactarlas con calma, solo te puedo ofrecer unas pocas anotaciones apresuradamente reunidas. Y a destiempo.
Continuar leyendo «Semana Santa»



